Ser emprendedor se hace normal y popular

Leo en la misma semana que Tele5 lanza ‘La Incubadora’ un nuevo talent show para jóvenes emprendedores (vía productora de Risto Mejide). Paralelamente que TVE lanza ‘Emprende’, un espacio de servicio público para apoyar el emprendimiento. En el pasado ya ha habido experiencias más o menos acertadas. Ahora el momento es distinto e imagino que otras cadenas estatales privadas, o autonómicas y públicas lo están estudiando. Me consta que en TV3 tienen un proyecto al respecto, muy madurado, con patrocinadores incluidos.

Que el emprendimiento llegue a la TV como entretenimiento, es bueno y es sinónimo de mainstream (o sea masivo). No hay que sorprenderse. Solo es el reflejo que es una de las pocas opciones plausibles de remontar nuestra economía.

Esta popularización tendrá para algunos su lado “negativo”. Ser emprendedor ya no es trendy ni cool. No se es emprendedor por pose, se es como la opción más viable o como única salida. Es una de las pocas alternativas, presentes o futuras, de esperanza.

Aviso porque ya están saliendo los puristas quejosos de la popularidad emprendedora: “Que si es más difícil de lo que dicen”. “Que no todo el mundo está preparado”, etc.

El emprendimiento hoy es más “orgánico” y “real” de lo que lo fue en el pasado. Ya no hay dinero para subvenciones, ni oficinas bancarias a donde pedir alegremente un crédito. Y el marco legal y fiscal sigue siendo, en general, igual de malo que hace cinco años. Se acabaron los canapés de los saros oficiales pro-emprendedores que animaban a convertirse en emprendedor al más conservador de los funcionarios. Tampoco hay dinero para mantener esos parques tecnológicos/científicos construidos en plena fiebre del ladrillo y fondos Feder. Los emprendedores ya no son los actores secundarios ni el atrezzo, son los únicos protagonistas.

Dejemos que Darwin ponga las cosas en su sitio. A estas alturas nadie promete éxito ni dinero fácil. Los proyectos que tengan que sobrevivir, sobrevivirán porque el mercado así lo reconoce. Dejemos que se equivoquen. Dejemos que se arruinen y que vuelvan a levantarse ¿Alguien avisó a la gente cuando se hipotecaba en tiempos de la burbuja inmobiliaria? Alguien avisó cuando los bancos y cajas vampirizaron a indefensos clientes con la magna obra de las preferentes? Ser emprendedor es más lógico,  natural, inofensivo, normal y probablemente menos arriesgado que todo eso.

Tengo esperanza y lo afirmo sin ironía. Hay un enorme margen de mejora, de optimización. La gran esperanza es el mundo universitario. Es el gran filón por explotar. No me refiero a introducir a presión contenidos del emprendimiento en estudios que “nada tienen que ver” y que más bien generan rechazo. Me refiero al día que seamos capaces de fomentar con inteligencia el emprendimiento en el entorno universitario, con una mezcla e hibridación de perfiles, de programas de acompañamiento fuera de las horas lectivas, de mejorar la conexión con la industria, etc. Ese día seremos capaces de producir sistemáticamente equipos de emprendedores con capacidad para competir. Porque justamente de eso estamos hablando, de convertirse en emprendedor/a en algo sistémico, habitual, popular y normalizado.

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3 respuestas a Ser emprendedor se hace normal y popular

  1. Volviendo a tu entrada sobre el reseteo, la cuestión de las críticas al uso y abuso de la palabra emprendimiento está conectado con ello.
    A saber: como todo lo que pasa al mainstream, se diluye y pierde significado hasta el sonrojo. Pero en una cultura como la descrita en esa entrada, es necesario el cambio de valores y discusiones del mainstream: y precisamente ésta moda es lo que tiene de diferente: en el país donde tener una empresa era ser un negociant (sí, con ese tono), en el país donde mucha gente se burla de la palabra emprendedor para llamarle autónomo de toda la vida (que ya es cruel el desprecio histórico al valor de quien se busca la vida por sí mismo recluéndole a una categoría que lo hace como un pariente pobre del asalariado), resulta que montar una empresa es un valor positivo. Uno sospecha que el paso a la cultura pop tiene el riesgo de cargárselo todo, pero más vale eso que nada.
    La frase que mencionas («que no todo el mundo está preparado») es precisamente la barrera cultural a destruir: esa puñetera manía local de querer imponer los valores a los demás, de opinar sobre tu vida y tutelarte el destino. Ese conservadurismo brutal que conduce a que asumir un riesgo es una locura que debe, además, ser cortada de raíz. Si se consigue que ese tipo de frases, (que es díficil, que no estás preparado) se borre de las justificaciones soicales para negar que el emprendimiento ya se habría hecho mucho.
    Con todo, y como decía antes, dudo del poder de la máquina de igualar hacia abajo de la comunicación de masas: ver cómo un público enardecido se pone en pie para aplaudir un salto de trampolín mediocre y con verdadera temeridad para la integridad física de unos cuantos señores y señoras conocidos, da que pensar. Se podría decir que aplauden el mérito de intentarlo, de olvidarse del qué dirán, etc. etc… pero no, pretenden hinchar las notas artificialmente y darle un valor estético que no tienen en vez de premiar la superación.
    En fin, al final nunca pasa realmente nada.

  2. Pingback: Incubadoras y startups, mentiras y despilfarros | Albert Garcia Pujadas | qtorb

  3. Es acertado decir que si la mentalidad de emprendedor se fomentase desde las universidades no estaríamos en la situación en la que nos encontramos ahora, en la que los jóvenes han sido formados para el mundo laboral de empleado.
    Creo que sería necesario cambiar el plano de la educación desde los primeros años escolares dando más importancia al desarrollo de la inteligencia emocional y cosas tan útiles y necesarias como aprender a ser un buen orador y hablar en público.
    Ser emprender es algo que se puede aprender, pero requiere un cambio de mentalidad brutal cuando se nos ha enseñado a trabajar para otros.

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