¿Qué significa Qtorb?

¿Qué significa Qtorb?

Una frase del primer número de Wired

En 1993, Louis Rossetto, fundador de la revista Wired, escribió en el primer número de la publicación:

“The Digital Revolution is whipping through our lives like a Bengali typhoon.”

Algo así como «la revolución digital está azotando nuestras vidas como un tifón bengalí».

Cuando decidí utilizar Qtorb como contracción de «qué torb», la relación me pareció bastante evidente. Nunca he vivido un tifón bengalí, pero —salvando mucho las distancias— sí algún torb.

El torb es un viento pirenaico muy violento

El torb es un viento del norte que sopla en las montañas pirenaicas. Puede aparecer en pocos minutos y, cuando se combina con la nieve, levanta remolinos que reducen la visibilidad y hacen desaparecer las referencias.

Si te pilla en medio de la montaña puede llegar a ser muy peligroso. Cuando estás a salvo, o lo contemplas desde lejos, también puede ser de una gran belleza. Aunque supongo que esto pasa con bastantes cosas que impresionan mucho más cuando no estás dentro.

En su momento me pareció una buena metáfora de la revolución digital. Internet estaba cambiando industrias, empresas, profesiones y, poco a poco, nuestras vidas. Aparecían oportunidades que antes no existían y desaparecían otras cosas que parecían seguras. Dependiendo de dónde estuvieras situado, podías vivirlo como una gran oportunidad o como una amenaza.

Así nació el nombre.

Más de un amigo me hizo notar que el argumento era un poco «rarito». Seguramente lo era. Pero me gustaba, el dominio estaba libre y me lo quedé. No hubo mucho más.

De la revolución digital a la inteligencia artificial

Han pasado bastantes años y la revolución digital ya no es una revolución que esté llegando. Vivimos dentro de ella.

En 2023 añadí al final de esta página una pequeña actualización a propósito de La ola que viene, de Mustafa Suleyman. La inteligencia artificial y la biología sintética parecían confirmar que la metáfora del torb continuaba teniendo sentido.

Vista ahora, aquella nota se ha quedado corta.

Con la IA vuelvo a tener una sensación parecida a la de los primeros años de internet, aunque probablemente más intensa. Hay mucho entusiasmo, bastante ruido y demasiada gente segura de saber lo que va a pasar.

Yo no lo sé.

Intento entenderlo probando herramientas, construyendo cosas, leyendo y cambiando de opinión cuando toca. También procurando distinguir entre lo que realmente está sucediendo y lo que simplemente nos gustaría que sucediera.

La idea del torb continúa encajando. No solo por la fuerza del cambio, sino porque cuando estás dentro cuesta bastante ver el paisaje completo.

Un blog para aprender y ordenar ideas

Qtorb sigue siendo mi blog personal. O mi «hobby antiguo», como lo llamo a veces.

Escribo principalmente para aprender. Leer un libro y obligarme a ordenar sus ideas. Intentar entender una tecnología antes de opinar demasiado sobre ella. Relacionar algo que estoy construyendo con cosas que he leído o vivido. O dejar por escrito preguntas para las que todavía no tengo una respuesta.

Por eso aquí aparecen la inteligencia artificial, el aprendizaje, la empresa, la economía, la biotecnología, la naturaleza humana, la geopolítica o la exploración espacial. El blog nunca ha tenido una línea editorial demasiado estricta. Ha ido cambiando conmigo y con mis intereses.

Últimamente escribo más sobre herramientas y experimentos propios. Supongo que porque me interesa entender la tecnología utilizándola y construyendo cosas, no solo leyendo lo que otros cuentan sobre ella.

A veces esos experimentos funcionan. Otras sirven para descubrir que la idea inicial era equivocada. También eso forma parte del proceso.

Después de tantos años, Qtorb sigue significando más o menos lo mismo: intentar ver algo mientras sopla el viento.

Y ya está.