
En un momento en que los estudios históricos tienden cada vez más hacia la especialización y la fragmentación, la obra de Mary Beard representa un valioso contrapunto, ofreciendo una visión integradora y accesible del mundo antiguo. «Emperador de Roma«, publicado en octubre de 2023, llega en un contexto de renovado interés por la historia romana, impulsado en parte por el éxito de series televisivas, videojuegos y novelas históricas que han popularizado este periodo. Sin embargo, muchas de estas representaciones perpetúan estereotipos y simplificaciones que distorsionan nuestra comprensión de lo que realmente significaba el poder imperial en la antigua Roma.
La relevancia de esta obra radica precisamente en su capacidad para desmontar estos estereotipos, ofreciendo una visión más matizada y compleja de la institución imperial romana. En un mundo contemporáneo donde el debate sobre las diferentes formas de poder político sigue vigente, comprender los mecanismos, limitaciones y manifestaciones del poder autocrático en una de las civilizaciones más influyentes de la historia resulta particularmente valioso. «Emperador de Roma» no solo nos acerca a figuras históricas fascinantes, sino que también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza misma del poder y sus múltiples dimensiones.
Una continuación natural de «SPQR»
«Emperador de Roma» se presenta como una continuación natural del exitoso «SPQR» (ver SPQR: Una historia de la antigua Roma – Las claves de la obra revolucionaria de Mary Beard), obra anterior de Mary Beard que narró la historia milenaria de la antigua Roma. Si en «SPQR» Beard ofrecía una visión panorámica de la civilización romana, en este nuevo libro centra su atención específicamente en la institución imperial, examinando a los emperadores que gobernaron el vasto territorio romano desde una perspectiva renovada y original.
La obra ha sido recibida con entusiasmo por la crítica especializada, que destaca su capacidad para combinar el rigor académico con un estilo accesible y ameno. Como señala una reseña, «quien empiece su lectura no podrá dejarla hasta acabar», un testimonio del talento narrativo de Beard, que logra convertir un tema potencialmente árido en una lectura apasionante.
Más allá de las biografías tradicionales
A diferencia de los enfoques tradicionales que suelen centrarse en las biografías individuales de los emperadores romanos, Beard adopta una metodología innovadora y refrescante. Su análisis no se limita a las personalidades de cada gobernante, sino que examina la institución imperial como categoría y fenómeno político-social. Como la propia autora señala, el libro «trata tanto de los ‘emperadores’ como categoría –o del ‘emperador’–, como de cada uno de los gobernantes de carne y hueso».
Esta perspectiva permite comprender mejor qué significaba realmente ser emperador en la antigua Roma, más allá de los estereotipos y las anécdotas sensacionalistas que han llegado hasta nuestros días. Beard no evita tratar las «beatíficas» figuras de Augusto y Trajano, así como sus antagónicos Calígula, Nerón y Domiciano, realizando «una afinadísima labor de equilibrio entre uno y otro mundo, que no tienen por qué ser irreconciliables».
El libro abarca aproximadamente trescientos años de historia romana, desde mediados del siglo I a.C. hasta mediados del siglo III d.C., examinando a treinta emperadores desde Julio César (asesinado en el 44 a.C.) hasta Alejandro Severo (asesinado en el 235 d.C.). Sin embargo, lo verdaderamente innovador es que Beard estructura su análisis de forma temática, no cronológica, siguiendo la tradición académica de Fergus Millar, de quien la autora se considera heredera intelectual.
Los estereotipos imperiales bajo la lupa
Uno de los aspectos más interesantes de «Emperador de Roma» es cómo Beard identifica y cuestiona dos poderosos estereotipos sobre los emperadores romanos que han dominado nuestra percepción histórica:
- El «libertino peligroso», ejemplificado por figuras como Calígula o Nerón
- El «burócrata diligente y trabajador», representado por emperadores como Marco Aurelio
A través de un análisis minucioso de las fuentes históricas, la autora desmonta estas simplificaciones y ofrece una visión más compleja y matizada de estas figuras históricas. Beard plantea preguntas fundamentales como: «¿qué poder real ostentaban los emperadores?, ¿quién movía los hilos entre bambalinas?, ¿cómo se gobernaba un imperio tan vasto?, ¿realmente estaban las paredes de palacio tan manchadas de sangre?».
Estas preguntas no son meramente retóricas, sino que constituyen el eje vertebrador de una investigación que busca trascender la anécdota para comprender los mecanismos profundos del poder imperial romano. Beard no se conforma con repetir las historias sensacionalistas sobre los emperadores «locos» o «depravados», sino que examina críticamente las fuentes que nos han transmitido estas imágenes, contextualizándolas en su marco político y cultural.
Los requisitos del poder imperial
Beard identifica tres requisitos fundamentales que debía cumplir un emperador romano para legitimarse ante sus súbditos:
- Ser conquistador
- Actuar como benefactor
- Patrocinar nuevas construcciones o restaurar las deterioradas
Estos requisitos formaban parte de una política que la autora compara irónicamente con un «Hagamos que Roma vuelva a ser grande». Su análisis se basa en textos clásicos como las Res Gestae de Augusto (que Beard rebautiza con ironía como «Lo que hice») y el Panegírico a Trajano de Plinio el Joven.
La identificación de estos tres pilares del poder imperial permite comprender mejor cómo se construía y mantenía la legitimidad del emperador ante diferentes audiencias: el ejército, el pueblo y las élites senatoriales. Cada uno de estos grupos tenía expectativas diferentes sobre el emperador, y el éxito de un gobernante dependía en gran medida de su capacidad para satisfacer estas expectativas, a menudo contradictorias.
La vida cotidiana del poder
Uno de los mayores aciertos del libro es cómo Beard examina minuciosamente la rutina imperial, siguiendo a los emperadores en diversos escenarios de su vida diaria. La autora nos lleva desde los comedores imperiales hasta los dormitorios, desde los baños públicos hasta los campos de batalla. Nos muestra a los emperadores sudando en el gimnasio, comiendo ostras en sus banquetes, firmando documentos oficiales o asistiendo a aburridas ceremonias protocolarias.
Este enfoque permite comprender mejor la «performance» del poder imperial, los espacios que ocupaba el emperador y los objetivos de sus apariciones públicas. Beard nos muestra tanto los aspectos ceremoniales y públicos del poder como los detalles más mundanos y cotidianos: qué comían, dónde dormían, cómo viajaban, con quién se relacionaban.
Como señala una reseña, Beard «nos introduce en el mundo físico y en los espacios del espíritu de la cultura cortesana, en la diligencia del César o en su ineptitud como estadista, en su intachable conducta moral o su insaciable crueldad y apetito sexual». Este enfoque permite humanizar a figuras que a menudo han sido representadas como monstruos o semidioses, mostrando las contradicciones y complejidades de su posición.
Entre bambalinas: los verdaderos artífices del imperio
La obra no se limita a analizar a los emperadores, sino que también presta atención a quienes «movían los hilos entre bambalinas»: aristócratas cautelosos, cocineros esclavos, secretarios diligentes, bufones de la corte y la gente corriente que entregaba cartas de petición al emperador.
Beard dedica páginas fascinantes a figuras como los libertos imperiales, esclavos liberados que llegaron a acumular un enorme poder como secretarios y administradores del emperador. Nombres como Pallas o Narciso, libertos de Claudio, controlaban aspectos fundamentales del gobierno imperial y amasaron fortunas colosales. La autora también explora el papel de las mujeres de la familia imperial, desde Livia hasta Julia Domna, analizando su influencia política real más allá de los estereotipos misóginos de las fuentes antiguas.
Este enfoque permite comprender mejor la estructura del gobierno imperial y los mecanismos que hacían posible la administración de un territorio tan vasto, desde Britania hasta Mesopotamia, desde el Rin hasta el Nilo. Beard muestra cómo el poder imperial, lejos de ser absoluto, dependía de una compleja red de relaciones personales, institucionales y simbólicas que limitaban y canalizaban la autoridad del emperador.
La transformación del poder imperial
El libro concluye con un análisis sobre la evolución de la autocracia romana y su transformación en época cristiana. Beard examina cómo cambió la concepción del poder imperial a lo largo de los siglos, desde sus orígenes con César y Augusto hasta su consolidación y posterior transformación.
Resulta particularmente interesante su análisis de la divinización imperial, un proceso complejo que fue evolucionando desde la apoteosis póstuma de algunos emperadores hasta la concepción del emperador como representante de la divinidad en la tierra. Beard muestra cómo este proceso no fue lineal ni uniforme, sino que estuvo lleno de contradicciones y resistencias.
La autora también explora cómo la llegada del cristianismo transformó profundamente la concepción del poder imperial, introduciendo nuevas fuentes de legitimidad y nuevos límites a la autoridad del emperador. Este análisis permite comprender mejor la transición del imperio pagano al imperio cristiano, un proceso fundamental para entender la evolución posterior de las concepciones políticas occidentales.
Una obra accesible y rigurosa
Una de las grandes virtudes de Mary Beard como historiadora es su capacidad para combinar el rigor académico con un estilo accesible y ameno. «Emperador de Roma» no es una excepción: la obra está escrita con la claridad y el sentido del humor característicos de la autora, lo que la hace accesible tanto para especialistas como para lectores interesados en la historia romana sin formación específica.
Como señala una reseña, «lo prodigioso es que siempre funcionen tan bien, que su incontinencia verbal nos atrape desde la primera página y que aprendemos con el valor añadido de la sonrisa que gracias a su humor británico nos acompaña página sí, página también». Este estilo directo y cercano, que no sacrifica el rigor por la accesibilidad, ha convertido a Beard en una de las divulgadoras históricas más populares y respetadas de la actualidad.
Estructura y organización del contenido
«Emperador de Roma» está dividido en diez capítulos, precedidos por un prólogo donde el distópico emperador Heliogábalo tiene un papel protagonista. Los dos primeros capítulos establecen unos principios básicos y tratan sobre los aspectos políticos de los emperadores a partir del gobierno de una sola persona.
El primer capítulo («Gobierno de un solo hombre: principios básicos») traza el camino hacia el poder unipersonal en la historia romana, de la monarquía legendaria a César y Augusto, pasando por la etapa republicana clásica y el origen del imperio. También analiza a qué nos referimos cuando hablamos de «emperadores» y las bases de su poder (político, militar, económico).
Los capítulos siguientes siguen una estructura temática, rastreando a los emperadores a través del intrigante mundo de la ficción y los hechos: desde los comedores imperiales hasta las fronteras militares, desde los informes médicos hasta su representación en bromas, sátiras y sueños, desde su mesa de despacho hasta sus últimas palabras.
La realidad versus la ficción
Un tema recurrente en «Emperador de Roma» es la exploración de «la realidad y la ficción de estos gobernantes del antiguo mundo romano», preguntándose qué hicieron realmente, por qué lo hicieron y por qué el relato de sus historias ha trascendido de forma tan extravagante y, a veces, escabrosa.
Beard no rehúye las anécdotas más conocidas sobre los emperadores romanos, pero las somete a un análisis crítico que revela su función propagandística. ¿Realmente Calígula nombró cónsul a su caballo? ¿Nerón tocó la lira mientras ardía Roma? ¿Cómodo luchaba como gladiador en la arena? La autora examina estas historias no tanto para determinar su veracidad histórica (algo a menudo imposible) sino para entender qué nos dicen sobre la percepción del poder imperial en la antigua Roma.
El mérito de Beard, más allá de atreverse a decirle al emperador que va desnudo, es acercar la lupa a gobernantes y gobernados, desde los pasillos públicos del poder a los espacios privados de lo mundano y lo cotidiano. Esta capacidad para moverse entre lo público y lo privado, entre lo político y lo personal, entre lo histórico y lo legendario, constituye uno de los mayores aciertos del libro.
Mary Beard: una autoridad en estudios clásicos
Mary Beard no es una recién llegada al mundo de los estudios clásicos. Catedrática de Clásicas en el Newnham College de Cambridge, editora en The Times Literary Supplement y autora del blog «A Don’s Life», Beard es miembro de la Academia Británica y de la Academia Americana de Artes y Ciencias.
Entre sus libros publicados se incluyen «El triunfo romano» (2008), «Pompeya» (2009), «La herencia viva de los clásicos» (2013), «SPQR. Una historia de la antigua Roma» (2016), «Mujeres y poder» (2018), «La civilización en la mirada» (2019) y «Doce césares» (2021), todos ellos publicados en Crítica. Fue galardonada con el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2016, un reconocimiento a su extraordinaria labor como historiadora y divulgadora.
Su carrera académica ha estado marcada por un compromiso con la divulgación del mundo clásico, tanto a través de sus libros como de sus apariciones en televisión y sus intervenciones en debates públicos. Su presencia mediática, su estilo directo y su negativa a adoptar la imagen tradicional de la académica han generado tanto admiración como controversia, convirtiéndola en una figura reconocible más allá del ámbito universitario.
Conclusiones: una obra imprescindible
«Emperador de Roma» representa una contribución significativa a nuestra comprensión del poder imperial romano. A través de un enfoque temático y analítico, Mary Beard ofrece una visión original y profunda sobre lo que significaba realmente ser la cabeza de una estructura territorial, imperial y mediterránea.
La obra trasciende las biografías tradicionales para examinar la institución imperial como fenómeno político y social, analizando tanto los aspectos públicos como privados del poder. Este enfoque permite comprender mejor cómo funcionaba realmente el sistema imperial romano y qué papel desempeñaban los emperadores en él.
Para cualquier persona interesada en la historia romana, «Emperador de Roma» constituye una lectura imprescindible que cambiará su percepción sobre los emperadores y el funcionamiento del poder en la antigua Roma. La combinación de rigor académico y accesibilidad que caracteriza la obra de Beard hace que este libro sea adecuado tanto para especialistas como para el público general, consolidando a la autora como una de las principales divulgadoras de la historia antigua en la actualidad.
En definitiva, «Emperador de Roma» no solo nos acerca a la realidad histórica de los emperadores romanos, sino que también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del poder autocrático y sus mecanismos de funcionamiento, estableciendo paralelismos sutiles con nuestro propio tiempo. Una obra que está destinada a convertirse en un referente en los estudios sobre la Roma antigua.