El cerebro: ‘El verdadero creador de todo’ de Miguel Nicolelis

El cerebro humano, sostiene el neurocientífico Miguel Nicolelis, es un «dispositivo informático orgánico» sin igual que ha creado un cosmos singular: la cultura humana, desde el arte rupestre hasta la robótica. Dentro de un marco que denomina teoría cerebral relativista, Nicolelis emprende un viaje alucinante a través de la evolución neurológica, el electromagnetismo en relación con el cerebro, las interfaces cerebro-máquina y más allá. Sin embargo, advierte que nuestra compulsión por monetizar y nuestra adicción a la «lógica digital» ponen en peligro nuestro futuro.

Miguel Nicolelis es profesor de neurobiología, ingeniería biomédica y psicología. Su idea es que el cerebro humano es el verdadero creador de todo (el título del libro), que se deriva de nuestro desarrollo evolutivo a lo largo de cientos de miles de años. Como escribió Immanuel Kant, no podemos conocer la «cosa en sí misma». Todo lo que sabemos y podemos saber es qué representación ha producido nuestro cerebro a partir de los sentidos entrantes.

La nueva cosmología propuesta por Miguel Nicolelis está centrada en tres propiedades fundamentales del cerebro humano.

  1. Su insuperable maleabilidad para adaptarse y aprender.
  2. Una exquisita capacidad para permitir que múltiples individuos sincronicen sus mentes con relación a una tarea, un objetivo o una creencia.
  3. Su incomparable capacidad de abstracción.

Proyecto Walk again

En la primera parte del libro, Nicolelis padre del prestigioso laboratorio Nicolelis Lab, de la Universidad de Duke, explica el éxito de proyectos como Walk again («Camina de nuevo»), gracias al cual han vuelto a caminar cientos de personas, le encumbraron en la neurociencia hace unos años, cuando empezó a experimentar con interfaces capaces de conectar cerebros entre sí. Formal en su introducción evolutiva, Nicolelis es innovador en su aproximación de la teoría de la información y sólido en la revisión de la neurodinámica cerebral. Su momento álgido, por brillante y arriesgado, llega en el capítulo 5 con su teoría del cerebro relativista, que nada tiene que ver con la relatividad de Einstein.

Teoría no convencional

Nicolelis propone una teoría que está lejos de ser convencional en el campo de la neurociencia y, por lo tanto, realmente está por ver si acabará siendo aceptada o no por la comunidad científica. Si esta es tu primera introducción a la teoría relativista del cerebro, es recomendable una pequeña investigación previa antes de profundizar en este libro, ya que probablemente te perderás en la cantidad de datos y también en la nueva terminología que rodea esta noción.

Como punto de partida, el autor ofrece el gran de pensamiento que impulsó el desarrollo de este trabajo: «Vivir se trata de disipar energía para incrustar información en la materia orgánica».

Esto se refina más tarde en la noción de: «En un sistema vivo abierto, la disipación de energía permite que la información se incruste físicamente en la materia orgánica».

Aquí es donde Miguel Nicolelis indica su línea de pensamiento al considerar que la energía del sol que los árboles aprovechan para crecer y prosperar se disipa en este organismo vivo como información incrustada en su estructura física. Él llama a este concepto información Gödeliana, llamado así por el lógico Kurt Gödel, quien demostró que los sistemas formales tienen limitaciones inherentes. En otras palabras, un proceso lógico de argumentos que conducen a una conclusión de manera lineal es una forma incompleta de pensar sobre una situación particular y puede haber otra forma no lineal de pensar sobre ella.

Ni Hal ni Terminator: Teoría del Cerebro Relativista

El verdadero creador de todo nos asegura que no nos encontraremos con un HAL o un Terminator en la puerta de nuestra casa en el corto plazo, porque a pesar de toda la sofisticación de los programas de IA, todavía son demasiado lineales. Como organismo biológico, el cerebro puede recurrir a muchos más recursos que la simple IA cuando se trata de las sutilezas de los resultados que experimentamos en el mundo exterior. 

La teoría de la «Interfaz Cerebro-Máquina-Cerebro» (BMI) también conocida como la «Teoría del Cerebro Relativista», propone que el cerebro no es una entidad solitaria, sino un sistema distribuido que interactúa con el medio ambiente y otros cerebros en tiempo real. Esta teoría sugiere que el cerebro utiliza la información sensorial del cuerpo y del entorno para construir un modelo de la realidad, en lugar de simplemente procesar la información entrante. Según la teoría, la capacidad del cerebro para interactuar con el entorno y otros cerebros en tiempo real es esencial para el desarrollo de la conciencia y la autoconciencia.

Catastrofismo

Alejándose de la discusión sobre el cerebro de la idea de una máquina de Turing cada vez más compleja, el autor profundiza en el concepto de Brainets y cómo esto no solo está en el centro de nuestros esfuerzos sociales, sino que también forma la lente necesaria a través de la cual nuestra construcción se ha producido la cosmología. 

Nicolelis se enroca en posiciones catastrofistas sobre la fatal influencia de la tecnología en las brainets humanas. Evita discutir los logros creativos de la inteligencia artificial, revisados, por ejemplo, por Marcus du Satoy en Programados para crear. Respecto a la tecnología, muestra una perspectiva antagónica al enfoque de Yuval Noah Harari en Homo Deus. Si Harari entronizaba al humano creador de la red tecnológica en la que nos enmallamos, Nicolelis postula un «verdadero creador biológico» imposible de reproducir. También avisa de la posibilidad de convertirnos en «zombis biológicos digitales» si alteramos los flujos de información habituales de las redes cerebrales humanas, si cambiamos la interacción humana por la máquina.

Conclusión: tesis no-convencional y libro difícil

Por lo tanto, este es de hecho un libro que proporciona una forma muy diferente de pensar sobre la forma en que funciona el cerebro. Hay algunos datos interesantes sobre investigaciones recientes sobre el cerebro. Sin embargo, la tesis principal no es convincente. ¿Qué significa exactamente la visión del universo centrada en el cerebro? Si existe o no una realidad objetiva fuera de nuestro cerebro es una cuestión filosófica, no científica.
El verdadero creador de todo es un libro en el que tienes que invertir tiempo, porque es denso con el tipo de narrativa y datos en los que hay que pensar. Está lleno de ideas fascinantes y el entusiasmo del autor por estas ideas es muy evidente (muchos puntos de explicación). Sin embargo, el autor no es particularmente bueno explicando estas ideas. Intuyo que incluso los que tengan una formación en ciencias, deberán concentrarse para trabajar a través de la complejidad conceptual del trabajo experimental y las conclusiones. Para los que no tengan esa formación sólida en ciencias, las consultas de dudas y las relecturas, será la pauta habitual.

A los que nos gusta subrayar y marcas páginas de El verdadero creador de todo se convierte en un ejercicio lento y difícil. No tengo clro que el enorme esfuerzo de leer el libro merezca la pena. Aunque digno de una novela de ciencia ficción intensa con una amplia trama y reparto, es excesivamente confuso.

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