Obama: lecciones de marketing para los millennials

Uno de los mejores aciertos de Obama, sin precedentes en la carrera presidencial, es el grado de entendimiento y conexión con los votantes más jóvenes.

Son los llamados “Millennials”, jóvenes nacidos a partir de la década de los 80. Y que como apunta Miguel Guinalíu “les gusta menos el riesgo, lo cual les lleva a posee un pensamiento más estratégico, tomando sus decisiones en función de los beneficios que éstas les van a reportar en el largo plazo así como considerando el efecto que dichas decisiones va a ejercer sobre la comunidad”.
Y es que el mensaje de Obama es simple pero eficaz. Nada es casual y los detalles son muy importantes. Una de las primeras aplicaciones para el nuevo iPhone fue «Cuenta atrás para el cambio» («Countdown to Change»).

El gran éxito de Obama ha sido que, además de conectar con el voto joven que tradicionalmente ya era demócrata, ha sido motivarlo a la participación.

¿Los ingredientes? Su éxito, según parece, frescura, un aura suave, los valores comunitarios de esperanza y unidad, su gente y llena su campaña perfecta de gráficos – es la esencia del atractivo para los millennials. Los millennials quieren alguien inteligente, divertido y suave. Obama es su marca. Él no tiene opiniones polarizantes, y si tiene mala leche luce un excelente autocontroal. Todo lo contrario que McCain y su equipo asesor, cuando hizo la comparación entre Obama y Paris Hilton…Sin comentarios.

Sobre Obama también han escrito (Andrew’s Romano de Newsweek) «Obama es el primer candidato presidencial capaz de crear una auténtica marca de consumo de primera gama.» Su creciente-logo se hace eco de un mundo de iconografía Pepsi, AT&T y Apple”. La tipografía empleada por Obama –según el gurú de diseño Michael Bierut- es el uso coherente de la Gotham tipo de letra («muy americano… y de conversación agradable») y su línea aspecto hacen de Obama, el primer candidato con un «total coherencia, arriba a abajo, de 360 grados”.

Según los expertos, hay una gran diferencia con la Gen Xers, más ansiosos por la exclusividad del marketing de nichos, donde si a demasiadas personas les gustaba algo, dejaba de ser cool. Ahora la cosa cambia, así lo demuestran experiencias de marca, desde el iPod a Harry Potter, de altísimo atractivo para grades masas de millennials, han demostrado estar muchos más cómodos con lo común y lo social que sus predecesores de la Generación X.
Aunque los críticos siempre encuentran pegas. En este caso su blanco son la predilección por las reuniones multitudinarias de Obama, que son vistas como arrogantes, algo que para los expertos en millennials es perfecto: “Están más cívicamente conectados y que encuentran fuerza en la cantidad de gente.»

También se destaca el acierto de su estrategia social en la web, a través del sitio my.barackobama.com (conocido internamente como «MYBO»), está optimizado para los usos de los millennials. En MYBO, Obama ha hecho un salto desde el CRM (gestión de relaciones con clientes) hacia el CMR (cliente-administrado relación).

Y es que “Los jóvenes quieren tener el control de su relación con una marca. Ellos quieren personalizar y personalizar», ya que pueden en iTunes o en sus móviles, da igual. La campaña permite el uso de etiquetas, foros de discusión, archivos de fotos y otros elementos interactivos. Con Obama se ha abierto un brecha generacional, como ya se vio en entre el video viral de enorme éxito de Obama (“Yes We Can”) y su respuesta “Obama Building a Religion”.

Algunos acusan a Obama de tendencias mesiánicas. Un hecho que ha sido aprovechado por su contrincante presidencial, John McCain, con una campaña que ataca directamente la marca de Obama, burlándose de su condición de celebridad y la sobreexposición a la que está siendo sometida.

Y aunque Obama tampoco funciona mal en targets de edades superiores, su estrategia parece clara, si puede movilizar esa nueva fuente de votos con bajos porcentajes de participación (los millennials), combinado con el mantenimiento de suficientes votantes entre las generaciones de más edad, su estrategia de marca puede resultar decisiva.

Desde luego, una buen ejemplo del que muchos deberían (deberíamos) aprender.

Vía: AdAge

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