Vivo en un país en el que puedes tirar piedras contra la policía, en pleno Paseo de Gracia, y largarte de rositas. O puedes desahogar tu mala leche -o simplemente tu imbecilidad- rompiendo mobiliario urbano, sin problema alguno. O asaltar … Un país sin liderazgo con ciudadanos de primera y de segundaLeer más