Atrévete

Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el número de empresas creadas en febrero cayó un 36%. No creo que los emprendedores o los empresarios sean los héroes de hoy, pero el atrevimiento es una cualidad o actitud que escasea en nuestros tiempos.

Releía el “El llibre roig de Jordi Pujol” (“El libro rojo de…”), retrato de un hombre tan odiado como respetado, pero cuyo criterio hay que -como mínimo- escuchar. Acerca de los empresarios dice “la primera condición que ha de tener un empresario es la prudencia… y no hacer demasiado caso a lo que dicen los economistas, los periodistas y los políticos. Porque ni los economistas, ni los periodistas, ni los políticos, ni los sabios, ni los eruditos, ni los profesores universitarios no son los que tienen que pagar a final de mes”.

Y sigue con “El empresario suele ser conservador porque defiende su empresa, pero es tiene que ser innovador y atrevido, por definición y necesidad, sino lo hace muere”.

Como divisa o estandarte de este blog siempre he intentado seguir la famosa frase de Steve Jobs “Stay hungry, stay foolish” (manteneos hambrientos, manteneos alocados). Atreverse no significa ser suicida, no valorar los peligros y riesgos. Pero éstos, a menudo, son subjetivos. O como cuenta Mertxe, demasiadas veces luchamos contra nuestro enemigo interior.

Es muy respetable mantenerse dentro de la línea de confort. Aunque –siguiendo con Pujol- lo más bonito del mundo empresarial sea “la asunción de responsabilidades y riesgos y pensar que el éxito o el fracaso dependen de uno mismo. Ganando dinero, pero sobretodo y especialmente, haciendo empresa se realiza uno mismo, y un país donde se realiza mucha gente es libre, dinámico, satisfecho y tiene alegría de vivir”.

Personalmente y como elemento inquieto y emprendedor que me considero, me he equivocado muchas veces pero he sobrevivido aprendiendo las mejores las lecciones e intentado no tropezar con la misma piedra.

Contrariamente a lo que la inmensa mayoría piensa, nunca fue más fácil emprender. Otra cosa es quererlo todo, sin esfuerzo ni sacrificio. La sociedad del éxito impoluto, inmediato o sin esfuerzo es un espejismo, un engañabobos que sólo produce frustración e individuos atontados. Por favor, atrévete y vive, o no te quejes.

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3 comentarios

  1. Si no recuerdo mal la palabra «empresa» deriva del latinajo «prehendere» que significaba «aventurarse», es decir emprender en el sentido de iniciar una aventura.
    Es verdad que hoy el componente aventura de un proyecto empresarial está casi deslucido.
    La pasión en lo que se hace falta desde el momento en que la apertura de un negocio, recurriendo a créditos, subvenciones, etc, tiene como fin primario pagar el pan, la hipoteca, el colegio de los niños, devolver esos préstamos, etc. En fin, subvenir a las necesidades más vitales.
    Yo creo que abrir un negocio tiene que ser un acto de libertad pleno y profundo, no cohibido por premuras económicas, que escarbe en nuestro interior para saber cuál es el proyecto de nuestra vida, por el cuál luchar con toda nuestra energía y sin gastar ni un solo minuto a lo tonto.
    Y, ya cerrando, a pesar de todo lo que leo, en contra del negativismo de la gente, sí creo que algunos proyectos son sazonados con una pizquita de suerte, factor imponderable y que no se puede comprar-encontrar en ningún sitio.
    Existe, Albert. La suerte, existe.

  2. @Albero,

    desde luego que la suerte existe, pero difícilmente te encontrá ella a tí, hay que salir a buscarla.

  3. Muy buena la entrada (y gracias por la cita). Este es un vídeo que suelo utilizar muchos en mis cursos. Me parece una metáfora muy bien explicada de cómo el miedo sólo está en nuestras cabezas y cuando nos enfrentamos a él desaparece. Todo aquello que nos parecía lo peor que podía sucedernos en la mayoría de los casos no suele ser tan grave. Por eso, cuando te decides a emprender, aunque haya algunos errores y momentos malos, en general, la compensación es grande. De alguna manera tú también has vencido al lobo.

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