El espíritu de los cuarenta y el lujo del tiempo


Algún buen amigo intentaba convencerme estos días, para que continuara en el mundo de los servicios profesionales. Que si la crisis, que no era el mejor momento para liarse la manta a la cabeza, etc.…Pero ya hace tiempo que necesitaba un cambio de registro y pasar al otro lado.

El martes por la noche, en la cena de fin de curso del posgrado, una alumna me preguntaba con curiosidad acerca de mi motivación para dedicar tal cuota de mi interés y energía al posgrado. Desde luego no es por dinero. Es la ilusión de haber iniciado un proyecto desde cero que funciona. Pero especialmente por el premio que supone la vivencia de cada edición, de compartir con profesionales a los que somos capaces suministrarles una experiencia especial que los transforma en mejores. De verdad lo creo.

Sólo con altas dosis de motivación extra, llegas al grado de persistencia y disciplina necesaria para que salgan medianamente bien las cosas. ¡Qué ironía! No? Si dedicara todo “eso” a una actividad económicamente más interesante… En lugar de eso, a escribir un blog ¿Por qué lo haces? Me preguntaban no hace mucho. Lo he comentado en alguna ocasión, primero por experimentarlo en primera persona, luego por la “necesidad” de explicar y compartir cosas que a mí me parecen interesantes.

¿Por qué estoy en Nikodemo y no en una agencia interactiva? ¿Aún sabiendo que ganaré un cuarta parte de lo que podría estar cobrando allí? Porque Nikodemo me motiva y la agencia, no. ¿Cuántos días duraría?

En el bombardeo constante de la no-crisis económica (¿Por qué tengo que oírlo o leerlo un mínimo 20 veces al día?) uno no sabe bien, si debe buscar una zona de confort donde pasar el “invierno”. ¿O es justamente ahora cuando hay que salir y aprovechar las oportunidades?

Por eso mismo estoy en Nikodemo, para aprovechar la oportunidad… divirtiéndome un poco y aprendiendo más de lo que parece. ¿Acaso no es interesante crear una nueva categoría de producto? ¿Y un nuevo tipo de compañía? Una empresa de entretenimiento de nueva generación. Eso que definimos como una mezcla de compañía de animación, de empresa de Internet, de audiovisual y de servicios de marketing. No sé cómo etiquetarla exactamente, tan sólo tengo claro quiénes son mis consumidores y mis clientes.

Seguramente por esto estoy rodeado por gente más joven. El otro día lo comentaba con un ex compañero y coetáneo. Le decía que en mi entorno profesional, me encuentro con gente más joven. Difícilmente coincido con gente de más edad.

¿Dónde están? Le preguntaba. “No los ves porque son los que están arriba de todo”, me decía mi amigo. “No es así”, le dije. No hay tantas plumas para tantos indios. Creo que es una rareza o circunstancia del sector…. Pero, ¡Si es una categoría que no existía hace cuatro días!

¿Me siento fuera de lugar? En absoluto. Quizás es que soy un inadaptado. O un disidente. O simplemente porque no soy rico o porque todavía tengo que pagar…. ¡Uff! mejor no pensarlo,…O por todo eso.

Leía una entrevista a Mikel Erenxun en la que decía «El tiempo es el mayor lujo que existe cuando pasas de los cuarenta». Lo suscribo totalmente.

PD. Las fotos son de todos los alumnos del posgrado y de mi equipo “Tesina Nikodemo” del que he sido tutor….

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Un comentario

  1. Dicen por ahí que los únicos Seres Inmortales son los grandes maestros, que sobreviven en la existencia de todos sus aprendizes, de generación en generación. Yo lo creo fielmente, porque, gracias a la paciencia y al «know how to do – how to teach» de gente como tú, hay profesionales más capaces a mejorar este mundo, personal y profesionalmente. ¿Muy ambicioso? Sí, ¡¡Pero de eso se trata!!

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