Perder peso y caceroladas

Este fin de semana cenaba con el director general para España y Portugal de una multinacional del sector de la electrónica de consumo. Andaba el hombre entre esperanzado y preocupado.

Su compañía se está reinventando y está migrando de forma espectacular hacia el ocio digital. La compañía es líder mundial en su categoría y quiere seguir manteniendo su liderazgo. No obstante, pasan por serias dificultades a causa de la situación económica. El directivo me reconocía que este mes entrará en las primeras pérdidas operativas de su historia. También me explicó la amarga anécdota, esta misma semana, con el vicepresidente mundial al solicitarle una rebaja “voluntaria” del sueldo a todo el equipo directivo… petición a la que todos han accedido.

Directivos que “adelgazan” y negocios que se transforman. Sea por vocación o por obligación. Tal como me comentaba una amiga -directora de una oficina de una caja de ahorros- que actualmente tiene auténticos objetivos de negocio de intermediación inmobiliaria. ¿Acaso hace unos años no se vendían bicicletas o cuberterías? Pues ahora pisos. Cuantos más mejor, que el stock se incrementa cada día que pasa (“Si quiere un piso, pídaselo a un banco”)

La incertidumbre también puede ser un buen negocio. Algunos aprovechan el contexto y encima ayudan a la gente. Esa es la reflexión del incremento de matriculaciones en programas master en una conocida escuela de negocios, para programas que empiezan en enero….gracias a profesionales en paro que, aunque seguramente no tuvieron la opción de “adelgazar” su sueldo, han salido con una generosa indemnización, quieren invertir en su futuro, como consecuencia las escuelas de negocio prosperarán.

Claro que si triunfaran las tesis de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, no por su crítica dura del mercado de trabajo español sino por su defensa al despido sin indemnización ¿quién pagaría esos masters? ¿O la propia creación de auto-empleo? El estímulo de creación de nuevas compañías, ya bastante deprimido de por sí (en España la creación de empresas cayó un 27% durante 2008), todavía empeoraría más.

Construir, apostar por el futuro y menos quejarse. A mí hay actitudes que, aunque muy legítimas, no me seducen en absoluto. Me refiero a la convocatoria -vía Facebook– de una “cacerolada” contra bancos y caja. Y no será porque tenga especial afecto a determinados bancos (especialmente donde tengo mi hipoteca), simplemente no me parece que esa sea la forma para atemperar la situación y superar esta incertidumbre… Sólo falta que encima se nos pongan más nerviosos de lo que ya están, sería peor.

Ya puestos a dar rienda suelta al lado más folclórico, creo que sólo me apuntaría a una “cacerolada” dedicada a la clase política. Tanto a los que están en el poder, como en la oposición. Sin distinción de color ni ideología. Dirigido a todos, aunque la generalización siempre es injusta, sería un adecuado homenaje de la ciudadanía a su impericia, demagogia e inutilidad manifiesta, largamente demostrada.

Mientras, a mirar hacia delante y a seguir trabajando.

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2 comentarios

  1. Albert, és que no es tracta d’atemperar la situació. Es tracta precisament de fer veure a bancs i caixes que no, que n’estem farts, que les coses han de canviar, que aquest sistema no ens va, que no volem que siguin els amos de la nostra vida quotidiana.

    I potser et sembla folclòrica la manera de reivindicar-ho, però millor això que anar a pedrades, no? A més, també es tracta d’això. Folclore ve de la unió de Poble i coneixement(Folk i lore) i el sentir d’indignació popular que provoquen aquestes entitats està començant a ser universal i va més enllà d’hipoteques, prèstecs o comptes corrents. Està adquirint tints de canvi de sistema. Em sembla prou interessant i prou important com per fer-li cas.

    Com tu dius, «Construir, apostar por el futuro y menos quejarse». I això és el que busca aquesta cacerolada popular: construir millor, apostar per un futur millor i que bancs i caixes no es queixin tan i aportin solucions reals escoltant-nos, de moment amb cassoles i, quan vulguin, amb propostes de tot tipus. Però que escoltin, sobretot que escoltin.

  2. benvolgut @Eduard, t´entenc perfectament però que jo sàpiga els únics que poden canviar el «sistema» són els polítics, no els banquers.

    El banquers no fan altra cosa que intentar guanyar diners en una economia de mercat, respectant el marc legal…

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