Bajarse del burro

Leyendo la prensa, además de constatar la caída de la publicidad, me he detenido en uno de los pocos anuncios a página completa y color. Es de Iberia. Anuncian que “hemos ajustado el cinturón a nuestros precios para que tú puedas seguir volando”. Un billete a Madrid por 19 € o un París/Londres por 39€. O incluso a EEUU por 119€. Vivir para ver. Muy fastidiados tienen que estar para semejantes ofertas. No es tiempo de gallardías. Si hay que tirar los precios para captar pasaje, se hace y punto.

Después de leer que los poderosos de Davos se inclinan por un Giro hacia la socialdemocracia es señal inequívoca que el “espíritu del momento” es de acojonamiento colectivo. Y que si hay que apearse…

Hasta Bill Gates, nada sospechoso de intereses oscuros desde su atalaya filantrópica, se atreve a pronosticar otros cuatro años más de crisis. Ojalá su capacidad de pronóstico sea similar a su fiasco de sistema operativo, oficialmente nominado a los Fiasco Awards 2009. Supongo que el hecho de alargar la vida del XP, hasta el punto de casi solaparse con el nacimiento del Windows 7, es una forma una tanto peculiar de admitir su desafortunada apuesta.

Hace unos días conversaba con un directivo de una empresa audiovisual, de corte clásico, de los que han vivido muy bien los últimos veinte años. Le soltaba mi discurso habitual de los modelos de negocios multiplataforma, con costes de Internet, etc… mi interlocutor incómodo, me interpelaba, entre indignado y sorprendido, con un “pero obtener unos pocos miles de euros al mes en publicidad en Internet esto es una miseria, para esto no merece la pena…”. Y blandía un “Tiene que haber otra manera de….

Algunos incrédulos mantienen una esperanza –ilusoria- de mantener su status quo. Pero aquellos tiempos no volverán. Van bajando. Todavía quedan muchos por hacerlo, la lista es larga. Los políticos (y sus partidos), los bancos, las operadoras de telecomunicaciones,…. Hay maneras y maneras de reconocer un error estratégico. No siempre se acierta. El caso de El Corte Inglés intentando competir con Mercadona con su marca “Aliada”, juega temerariamente con su posicionamiento, pero en cambio decide prescindir del personal temporal para envolver regalos en la campaña navideña, agravando su legendaria desatención al cliente. Flaco favor.

Cierto que muchos lo han hecho por obligación, más que por convicción. Los vientos de cambio se han convertido rápidamente en vientos huracanados. Sus accionistas les exigen acciones contundentes que atajen la sangría. Ahí están los recortes de plantilla multitudinarios, el cierre de negocios, la (mal)venta de activos,…

Ese “New Deal” (palabreja muy de moda gracias a los demócratas en EEUU) exige una refundación. Rebajar los costes, optimizar, racionalizar es importante pero no es suficiente o no siempre es afortunado. Y si no, que se lo pregunten a Iberia. Entre el cuento de “que viene el lobo-AVE”, un sindicato de pilotos que también dirige la empresa y una compañía que tradicionalmente ha menospreciado al cliente, poco hay que hacer. La esencia sigue siendo la misma.

Incluso ahora se lanzan incomprensiblemente a competir contra su propia su filial low cost, para hacer la guerra sucia a la competencia. ¿Puede equivocarse más? Quizás sí, ahora sólo faltaría que se lanzara a crear una red social a partir de sus clientes cautivos con tarjeta de Iberia Plus.

Los cambios de estrategia tienen que ser serios, con compromiso y creíbles. Algo que sonaría tan absurdo como la decisión de un partido político anunciando a bombo y platillo la gran novedad de su apuesta por Facebook, o la Enciclopedia Britannica de incluir contenidos de los lectores. Eso no es bajarse del burro, probablemente eso es hacer el burro.

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