Aprendiendo del fútbol 17: derrota con sabor a victoria

Ayer matinal futbolera. El tiempo no acompañaba y para hacer más atractivo el asunto, el partido empezó más tarde de lo previsto. El árbitro se retrasó cerca de media hora, por lo que tuvimos ración extra de lluvia y frío.

Enfrente, el equipo que lidera la clasificación. Sus credenciales: seis victorias en seis jornadas y 42 goles a favor y sólo uno en contra.

El partido empezó mal… para nosotros, claro. Antes del primer minuto ya habíamos encajado el primer. ¿La jugada? Saque de centro, pase atrás a su central, preciso desplazamiento largo del balón de más de cincuenta (sí, son infantiles). Milimetrado a los pies de su delantero centro, que pillando a nuestra defensa descolocada y todavía bostezando, “sólo” tuvo que hacer una bonita vaselina sobre la media salida del portero (mi hijo) para apuntarse el primer tanto.

El partido fue muy disputado. La primera parte acabó con el empate a uno. Y varias intervenciones de mérito de nuestro portero. Una de las cuales fue para enmarcar. Libre directo en la frontal del área, disparo durísimo a media altura y parada –increíble- de nuestro guardameta. Sinceramente no tengo ni idea cómo llegó a parar semejante chut, sólo sé que me hinché -de orgullo paterno- como un pavo real.

Pues sí. Que los papás (y mamás) ahí presentes te feliciten por las intervenciones de tu hijo, no son habituales. O sea que doy por recompensados todos los madrugones y resfriados futboleros…

En la segunda parte. Jugaron los que no habían intervenido en la primera parte. Partido muy disputado, pero con derrota final por 3 a 5. Los dos últimos goles encajados por sendos disparos a más de treinta metros… y por la escuadra. Increíble que un chaval en categoría infantil meta semejantes goles.

Final del partido. Por fin silencio de la ruidosa y maleducada afición visitante, que aún ganando seguían ladrando (¿les iba la vida en el encuentro?). Por más años que llevo siguiendo partidos de fútbol de chavales, no entenderé el comportamiento humano ante este deporte. Violencia verbal sin límites, en un partido de infantiles ¿se puede ser más estúpido?

Volviendo al relato del partido, los nuestros acabaron sin cara de derrota. Aunque una derrota es una derrota, jugando bien y habiendo puesto en aprietos al primer clasificado, sabe mucho mejor. Y yo, que encajaba con una sonrisa de oreja a oreja, las felicitaciones a mi hijo y los comentarios que fue su mejor partido de la temporada. Es que, a veces, hay derrotas que saben a victoria…

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2 respuestas a Aprendiendo del fútbol 17: derrota con sabor a victoria

  1. Pozzola dijo:

    Se podría definir como esa clasica frase chilena luego de un partido de fútbol «Jugamos como nunca, perdimos como siempre»

  2. Anonymous dijo:

    Es increíble que hayan padres que no entiendan que lo importante del deporte a estas edades es la formación humana. Y vaya formación humana que les están demostrando con su comportamiento desde las gradas. Estas actitudes fomentan la generación de futuros vándalos entre otros.

    Dídac Lee

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