El padre ideal es funcionario

Una de las ventajas de viajar a Madrid es el tiempo que tienes de repasar la prensa. Leía en el ElPeriódico las conclusiones del informe de la Conselleria d´Acció Social i Ciutadania sobre las parejas catalanas con descendencia.

Desde luego lo que más me sorprendió fue la afirmación que “el padre más próximo al ideal es el funcionario, porque ve más a sus hijos y colabora en las tareas domésticas”.

Según indica el informe “estos padres –el ideal funcionario- llegan antes a casa y dedican de media cuatro horas más por semana a tareas domésticas que los padres que tienen una empresa o un negocio”.

El interesante artículo desgrana alguno de los datos más relevantes –a juicio del periódico-, por ejemplo que sólo el 28% de los padres llegan a casa antes de las seis de la tarde…. Y que menos del 10% de los padres se dedican a planchar, limpiar o cocinar

Según estos criterios debería considerarme un “mal padre”, porque jamás llego antes de las 6 de la tarde y porque nunca limpio ni plancho, aunque sí cocino –y bastante bien- ¿compensa eso?

Ironías aparte, sí estoy de acuerdo en cambio en desmitificar la creencia que el empleado ideal, si es hombre, debe darlo todo por la empresa incluyendo también su ámbito personal. Creo que eso es un error y lo digo muy sinceramente.

Es demostrable que el empleado o profesional ideal es aquel que guarda un equilibrio vital entre sus diferentes dimensiones personales. También creo justificada la crítica a la carencia habitual en la mayoría de las empresas, a esa falta de responsabilidad corporativa a la hora de dar facilidades y velar por ese equilibrio vital.

Desde luego no puedo compartir la intención ni la voluntad de etiquetar a los padres en buenos o malos, en función del tiempo que pasan con sus hijos y la cantidad de tareas domésticas asignadas o asumidas…

Y me horroriza que –tal como cita el artículo- algunos países como el Reino Unido estén debatiendo sobre si se debe penalizar de algún modelo esa negligencia familiar ¿Quién -y bajo qué criterios- dicta lo que es ser buen o mal padre? ¿Quién se siente capaz de este juicio…moral?

Sólo nos falta que desde las instituciones, que tan generosamente contribuimos a mantener, alimentemos (todavía más) esa vocación funcionarial.

Por supuesto nada tengo contra los funcionarios, pero la pregunta es obligada. Si todos aspiramos a convertirnos en padres ideales, es decir, en funcionarios ¿Quién pagará los impuestos que costearán estas administraciones?

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