Aprendiendo del fútbol 4

Ayer tuvimos otra matinal de fútbol. Jugábamos en campo contrario. En esta ocasión el rival, de una población vecina, nos había empatado en el partido de ida.

El terreno de juego es uno de los peores del grupo. De tierra, ligeramente bacheado, con las líneas pintadas “a mano”, sin gradas,…

Teníamos especial temor a este partido. Primero porque en nuestro equipo habían numerosas bajas. Al haber vacaciones escolares de Semana Santa, algunas familias aprovechan para hacer vacaciones toda la semana. A saber, largos viajes, estancias en la nieve, etc…

Así fue. Nos presentamos con un número de jugadores justos, con sólo un cambio disponible. El rival, bastante mejor clasificado que nosotros, contaba con todos sus efectivos.

El partido fue muy disputado. Ganamos 1-2. Fue una gran victoria pero con un gran desgaste físico que nosotros acusamos más.

Los jugadores del equipo contrario salieron enfadados por la derrota. Sus vociferantes familiares, más. Aunque en ningún momento dieron la sensación de poder ganar el partido, los Mohamed, Kevin, Osama (el auténtico motor y un pedazo de jugador) jugaron con intensidad, demostraron el porqué de su posición en la tabla, pero salieron del terreno de juego con caras largas.

En nuestro lado, todo caras de felicidad –entrenador incluido- excepto mi hijo. Estaba visiblemente enfadado. En verdad había tenido una actuación gris, muy por debajo de su nivel habitual.

Tuvo unas palabras con el entrenador. “Es bueno que sea exigente consigo mismo” me decía poco después el técnico. “Tiene que anteponer el éxito del equipo a su actuación individual. Otras veces su actuación ha salvado al equipo”. Así fue, ayer el equipo ganó a pesar de su gris actuación.

Cuando regresábamos a casa, le intentaba hacer ver que “Iker Casillas también tiene días grises y no por eso deja de ser una gran jugador”.

En nuestro equipo sabemos que ninguno de nuestros hijos llegará muy lejos jugando a fútbol. A pesar de eso, nos gusta que practiquen un deporte y que sea en equipo (aunque sea fútbol).

Ahora sólo falta que ajustemos lo de las vacaciones familiares para poder afrontar los compromisos de la competición con todos lo efectivos… pero eso ya es otra historia.

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