Las edades y personajes de un proyecto empresarial

Vueltas y más vueltas. Empiezo a estar mentalmente agotado. Sin embargo, y aunque sea por unos días, eso de ser un alma libre tiene ciertas ventajas. Una de ellas es que es interesantísimo y con un alto valor para mi aprendizaje.

Como te puedes imaginar ha habido de todo. Entre las conversaciones con empresarios destacaría la conclusión de que los arrancan un proyecto no siempre tienen que ser los mismos que lo desarrollan. Se produce una especie de proceso evolutivo con sucesión (o no) que no siempre es fácil. Puede parecer una obviedad, pero nunca había conocido simultáneamente tantos casos, tan de cerca.

Puede que sea una cuestión de falta de conocimientos o de experiencia, sin embargo a menudo es por la personalidad y el estilo del emprendedor (o de los emprendedores). Saber, o mejor dicho, reconocer qué conjuga mejor con tu personalidad y cuáles son tus prioridades e intereses, no es fácil ni evidente.

Me vienen a la cabeza unas cuantas conversaciones mantenidas en las últimas semanas. Permíteme que tome una –inocua- licencia y caricaturice, sólo ligeramente, las diferentes tipologías identificadas.

Mi clasificación quedaría de la siguiente manera: el empresario-tendero, empresario-inventor, empresario-autoempleo, empresario-jugando al monopoly, empresario-no_sé_qué_hacer, empresario-alejandro magno, empresario-lo_tengo_claro_pero_no_lo_encuentro,…

Tengo claro el privilegiado que supone haber compartido con ellos opiniones, comentarios, visiones, deseos. Estos procesos evolutivos y/o sucesorios, que a veces son traumáticos y en otras, suaves transiciones, son consecuencia de la propia vida de cualquier proyecto empresarial.

He identificado una extensa lista de causas, de todas las variedades y tipologías: salidas de socios, entradas de capital para etapa de desarrollo, dudas existenciales, discrepancias entre socios, dudas sobre el futuro del proyecto, etc.

Un CEO (empresario) me decía que para él lo fácil era arrancar la empresa y tener diez empleados….pero que lo complicado, y para él muy difícil, empezaba justo en ese punto.

La conclusión –aunque un poco de andar por casa- es que no sólo es importante lo qué se hace y que sea rentable, sino cómo, cuando, con quién se hace y hacia dónde. Eso, a menudo desde dentro, cuesta verlo.

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