Barcelona y Madrid, oportunidades aquí o allí

Aprovechando un hueco en la apretada agenda de compromisos familiares navideños, tomaba un café en la terraza del bar Zurich, con mi buen amigo Antonio Gutiérrez. Él también estaba en Barcelona cumpliendo su cuota de obligaciones familiares navideñas.

Todavía no habíamos tenido ocasión de comentar los acontecimientos de las últimas semanas. El contenido de la conversación podía sintetizarse en un par de frases encontradas en la fábula que escribió Adolf Todó (“El gran horizonte”): “Quien aspira a mejorar, nunca se siente cómodo en un entorno cómodo”, que “Las oportunidades hay que buscarlas. Cuando encuentres una, sigue tu intuición, ten coraje y aprovéchala”. Y “ser dueño de tu propio destino”.

Como casi siempre coincidimos en casi todo. Lo cierto es que hay que abandonar las aguas tranquilas del entorno habitual y adentrarse en océanos abiertos (y a ser posibles océanos azules). Oportunidades en ese híbrido macro sector, confluencia de marketing, tecnología, media y entretenimiento.

Para mí Antonio es un buen ejemplo. Hace muchos años dejó su Córdoba natal para venir a estudiar a Barcelona, luego trabajó durante muchos años en la Ciudad Condal para finalmente atender el reto llamado Terra e instalarse en Madrid.

Él me preguntaba si en mi nueva etapa, estaría dispuesto o no a cambiar de ciudad. Le sorprendí. Por primera vez en mi vida, sí. Incluso de país. Barcelona es una excelente plaza para muchas cosas, pero para otras, cada vez menos.

Cuando ayer leía la noticia en la que la Generalitat encargaría a arquitectos de prestigio (Bohigas o Toyo Ito) el diseño de los andenes de la futura línea 9 del metro, primero dudé del día (¿Día de los Inocentes?)….

No es que me parezca mal, pero ¿Son éstas nuestras prioridades? Sinceramente lo dudo. ¿Qué tal si dedicamos los recursos y la energía a otros destinos más “sociales”? Doy ideas: ¿quizás financiar emprendedores…? ¿Potenciar –que no subvencionar- determinadas industrias?

Recordaba las palabras de Antonio cuando me decía si Barcelona se acabaría convirtiendo sólo en un excelente destino turístico. Esa parece –a menudo- la única prioridad.

En Barcelona hay muchísimo talento, tejido creativo y una gran cultura emprendedora. Además, quiero creer en lo que me dijo un respetable periodista económico hace poco, afirmando convencido que “en Barcelona se estaba produciendo un relevante y buenísimo cambio de régimen empresarial”. Yo añadiría, seguramente y a pesar de nuestros políticos.

Hace poco asistí a una reunión del sector de la animación, convocada por el Departament de Cultura de la Generalitat, en concreto de ICIC – Institut Català d´Indústries Culturals. El objetivo era debatir en qué se iba a destinar el menguante presupuesto para apoyar a la industria. Vergonzosa la reducción real de presupuesto en una industria exportadora en la que Catalunya todavía tiene gran tradición y da proyectos muy importantes…y que –sorprendentemente- sigue cosechando notables éxitos internacionales a pesar de competir en desventaja…

Pero tranquilos, aquí seguirán discutiendo por dónde tienen que pasar los túneles (no sé si se hundirán, pero ahora tendrán un diseño exquisito), allí los construyen y punto.

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