La crítica es fácil el arte es difícil

Aviso, he tenido un día duro y como llevaba días con ganas de escribir este post, lo hago totalmente “en caliente”. O sea disculpas por adelantado por si rompo algún plato

Sólo son reflexiones en voz alta sobre lo de innovar en las organizaciones. Tarea difícil, más aún si se trata de empresas de servicios.

Supuestamente las empresas tenemos que mantener ese equilibrio entre el cumplimiento de los objetivos y esa vertiente más humana y algo romántica de un lugar donde estar bien, a gusto.

Para esto no sólo hay que hacer bien las cosas a diario, también hay que evolucionar, adaptarse a los cambios. En toda organización siempre hay personas más inmovilistas y otras que estarían cambiando permanentemente.

Personalmente, como inquieto, me alineo más cerca de los que quieren evolucionar constantemente, insatisfechos. Lo soy por naturaleza. No es necesariamente una virtud, pero me gusta el cambio. Conozco las virtudes, también los defectos y los que me rodean a menudo me lo recuerdan.

Pero me quería referir a los inmovilistas. A aquellas personas en la empresa a quienes les cuesta horrores cambiar, evolucionar.

Algunas son así porque esto es lo único que ha vivido. Su campo de referencias es limitado. Otros, con más bagaje, son aquellas personas que hacen de la dialéctica su -único- arte. Esto es, mucho hablar, poca decisión y ninguna acción.

Tienen aversión al cambio. Algunos son empresarios, en realidad empresarios rentistas. Y no lo critico, están en su derecho. Otros sólo aspiran a un confortable autoempleo y otros asumen una actitud funcionarial de por vida. Les gusta la comodidad, la rutina.

La edad es un factor, pero no decisivo. Conozco personas con tremenda energía vital a sus 70 años y verdaderos “ancianos” a los treinta.

¿Poca ambición? ¿Pereza? Lo fácil es encontrar pegas. Los que nunca proponen ninguna alternativa, ni mejora. Los que no construyen. Los que se esconden detrás de la barrera. Cuando tienen que decidir son desesperadamente lentos. “Macerar”, dicen. “Marear la perdiz” digo. ¿Conformismo? ¿Indecisión?

La lentitud me exaspera, pero la indecisión más. No se trata de ir de aventurero ni ser un amante del riesgo. Hay un término medio como mi amigo Alberto Gallego del `clan avatar´. Por fin ha decidido dar el paso con su Onetechteam, abrir una pequeña oficina, contratar personal…

En sectores quinarios, donde el conocimiento es la base del negocio, el talento es fundamental, pero la actitud es crítica. Más aún si se trata de una empresa de servicios. Sin esa la actitud, hoy es difícil, pero mañana será imposible.

O sea, más arte y menos crítica.

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