Cinismo 1.0 de Iberia

Recibí un curioso email de mi apreciada Iberia “Catalunya Intercontinental: Más cómodo, más rápido, más opciones”. Irritante demostración de marketing 1.0.

Me explico. Anuncian un montón de vuelos intercontinentales a EEUU, Sudamérica,… Con la inestimable connivencia de la conexión Barcelona–Madrid–Barcelona (o sea el puente aéreo). Control de aduana y facturación en Barcelona,… ¡Todo son facilidades!

Para un sufridor de Iberia como yo, esto suena a parafernalia por varias razones. La primera, es reconocer que Iberia ha abandonado a sus clientes de Barcelona definitivamente. Literal.

La segunda es que este invento de “Catalunya Intercontinental” es sólo un intento de mantener la sopa boba de su monopolio del Puente Aéreo que pronto perderá con la competencia del AVE o incluso con el panorama después del reparto de la T-Sud (que ya se sabe que funcionará durante un año sin tren ni metro). Este famoso reparto puede y debe reequilibrar el nivel de competitividad entre las diferentes aerolíneas.

A todo esto, me pregunto por qué no ofertaron antes este servicio de “Catalunya Intercontinental”. Sorprendente ¿verdad?

Sé que Iberia es una empresa privada y que su objetivo es obtener rentabilidad económica. Estamos de acuerdo. Pero hay muchas formas y caminos para obtenerlos. Evidentemente pretender construir relaciones con tus clientes, ungiéndolos con puntos, tampoco es la receta. ¿Además del supuesto buen servicio no nos olvidamos de lo esencial? ¿Acaso alguien duda que la imagen, la reputación y la creación de vínculos emocionales no son ingredientes fundamentales para alcanzar el éxito en los negocios?

Iberia no ha querido o no ha sabido hacerlo mejor. Me temo que es una cuestión de actitud. En su notable ejercicio de obstinado cinismo, lo único que le ha preocupado ha sido (y es) apurar al máximo la rentabilidad de su gallina de los huevos de oros. Era lo fácil. No creo que sea un problema de miopía. Sólo es la constatación de su arrogancia y prepotencia. Propias de una empresa monopolística, sin ocultarse ni sentir vergüenza por ello.

Algunos reputados cronistas han tenido la tentación de confundir la velocidad con el tocino. Demasiado a menudo se ha mezclado política y negocios. En ambos lados. Pero debemos suponer que por su condición de compañía de bandera debía haber tenido alguna que otra obligación. ¿Quizás por una cuestión de ética?

Los consumidores de Barcelona aspiramos a tener los mismos derechos y a disponer de la misma oferta que cualquier metrópolis europea.

Como cliente no me engaño, pero tengo que admitir que si algún día Iberia desaparece como marca me alegraré. Lo sé, es una venganza naïf. Pero en toda mi vida, nadie me ha hecho perder más tiempo y me ha costado tan caro.

Respecto al futuro, soy muy realista. Cambiar mi querida Iberia por la muy esperada Renfe parece que es el guión a seguir. No me hago ilusiones, tendremos que seguir existiendo a pesar de ellos. Igual que con los políticos.

Post relacionados:

  • No Related Posts
Esta entrada fue publicada en Barcelona, corralito, Era 2.0, fidelización de clientes, marketing 1.0. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.