Benedicto XVI, fútbol e Internet

El regreso de vacaciones siempre es un poco indigesto y los primeros días persiste la sensación de sentirse un poco marciano. Esta reentré es un poco más áspera que otros años. Al gota a gota de los problemas de la economía y los recortes por todos los lados, reluce la opulencia de otros de los focos mediáticos de la semana: las Jornadas Mundiales de la Juventud (visita del Papa Benedicto XVI incluida) y la retórica Barça-Madrid con la final de la Supercopa como excusa, aliñada por la vuelta del hijo pródigo (Cesc Fàbregas).

Si en cualquier otra época del año, los dos eventos me producirían indiferencia, en pleno rigor veraniego, se me agudiza todavía más.

Me interesa poco o nada la visita del Papa y las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), pero tampoco me interesa la sobredosis futbolera. No vi el partido de ida y tampoco veré el de vuelta.

Me parece igual de sorprendente que a la gente aguante estoicamente la presencia de su ídolo, se llame Benedicto XVI o Cesc. La gente es libre de disponer de su tiempo de ocio como mejor estime. Algunos me tacharán de hereje. Hay argumentos a favor y en contra de las JMJ, como también los hay a favor del R.Madrid, del Barça o del fútbol. Me preocupa tanto el fanatismo de los excesivamente ‘pro’ como de los manifiestamente ‘anti’.

He leído muchas referencias en Facebook y especialmente en mi timeline de Twitter. Algunas cargadas de sano sentido del humor, otras en cambio, manifiestamente irrespetuosas, rozando la violencia verbal. La Red tiene esas cosas. Capaz de lo mejor y de lo peor, sin duda fiel reflejo de la condición humana. No obstante, convendría dejar  claro que la Red no es la causa de nada, lo que no quita que se haya ido perfilando como un contrapoder que incomoda y preocupa al establishment. No es flor de un día, por más que algunos han tardado en entender –por fin- que esto hace años dejó de ser una moda o cosa de freaks.

Como intento esquivar el ruido mediático en esta reentré, me alimento de mis fuentes particulares y una escueta selección de páginas, no entraré a valorar si son pertinentes las JMJ o si el árbitro tiene la culpa de algo o no. En mi indiferencia celebro que el debate sea ese, antes que asaltos a comercios o destrucción del mobiliario urbano. Eso no quita pensar en voz alta sobre lo que nos rodea. Sé que sonará un poco naïf a estas alturas, pero los fanatismos, sean religiosos o futboleros (o políticos), aquellos que generan actitud ‘anti’ hacia los que no comparten tus mismas ideas, puede llegar a ser -por desgracia- un potencial caldo de cultivo de conflictos serios. Mejor será que nos vayamos acostumbrando y adaptando. Son las paradojas del siglo XXI. Para muchos algunas cosas son sagradas, trascendentales o pura pasión. Para otros, nada. Estaría bien que nos respetáramos un poco más y nos armáramos con un poco más de paciencia. Hay espacio para todos. Aunque sea cuestión de creencias, valores o solo estética.

Y a los que protestan por el apoyo económico que algunas administraciones han prestado a la visita de Benedicto XVI, convendría recordarles que esas y otras administraciones también han subvencionado descaradamente, de forma directa o indirecta, la vergonzosa burbuja futbolera.

Post relacionados:

Esta entrada fue publicada en Barça, fútbol, Internet y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Benedicto XVI, fútbol e Internet

  1. David Solet dijo:

    Sólo se me ocurre decir Ole y felicidades. Este es de esos post que me hubiera gustado escribir a mi 😉 estoy absolutamente de acuerdo con todo… tanto que me da pena y rabia porque eso significa que vivimos en uns sociedad bastante podrida, Si se permite la expresión: 30.000 personas para dar la bienvenida a Cesc ¿cuántos apoyaron el #15M? #nohasefaltadesirmas 🙂

  2. Isabel dijo:

    Hola Albert. Dudaba si comentar sobre esto pero…

    Desvirtualizando y comiendo ayer con una madrileña que escapa en sus vacaciones a esta tierra, comentábamos este tema. Decía que, aunque no comparte la celebración de la JMJ, no puede protestar más por este colapso en Madrid que cuando es por el futbol, una concentración de ganaderos o cualquier otro tema. Desde ese punto de vista, el efecto es el mismo, pero hay importantes diferencias…

    El efecto exaltación, especulación y droga del futbol es de sobra conocido, incluso los enfrentamientos entre fans. Pero lo que no se da son calificaciones morales sobre las creencias y formas de vida de las personas ni juegos de influencia política en temas de educación y demás. Y menos por alguien ajeno al estado que lo invita y paga todos los gastos. El calado social es diferente, y no estoy entrando en valoraciones, soy muy respetuosa con las creencias personales, pero también creo que deben permanecer en el ámbito de lo privado. Y si encima determinadas convicciones o creencias entran en contradicción (y atacan) a lo legalmente establecido, algo está fallando.

    Por suerte apenas me estoy enterando de lo que sucede con ambos eventos, vivir en la periferia tiene también su lado bueno, pero eso no elimina el problema de fondo. Lo que está mal está mal, sea cual sea el motivo de la burbuja que se alimenta. También intento esquivar el ruido mediático pero lo cierto es que mis vacaciones (que aún no terminaron) las estoy enfocando a concentrarme en temas importantes, en prepararme para los complicados retos que tenemos por delante y tanta pompa para la galería me parece un insulto. Luego, nos vendrán hablando de emprendedores…

    Un saludo

  3. Javi dijo:

    Si claro y a la burbuja inmobiliaria también. Pero una cosa no se contrarresta con la otra, más bien se suman. Dramaticamente, añado.

    Te imaginas el mismo sarao de índole musulmana. Es imposible. ¿Pero, no estamos en un estado laico?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Additional comments powered by BackType