¿Despistas, esperas o actúas?

(Artículo originalmente publicado en el nº6 de la revista Yorokobu, abril 2010)

Estamos ante un momento muy estimulante, de reset en el panorama audiovisual. Aunque la insólita apuesta por la TDT signifique intentar perpetuar el modelo de negocio actual de los grandes operadores de TV, el proceso de cambio es imparable. El público cada vez consume más audiovisual pero no necesariamente a través de la tele convencional.

Los grandes operadores de TV tienen grandes dificultades para adaptarse. Seguirán manteniendo el oligopolio audiovisual actual tanto tiempo como les permitan, pero el desequilibrio entre consumo real e inversión publicitaria es cada vez más escandaloso.

Nadie dice que el negocio de la tele, desaparezca, pero sí que se está metamorfoseando. Está amenazado y aunque los grandes no se erijan como grandes motores de innovación surgirán proyectos irreverentes contra ese establishment. Outsiders que retarán o erosionarán su reinado

Todavía hay muchas claves por descifrar. Dicen que a los exploradores “se los comen los cocodrilos”, pero ser de los primeros en ocupar un territorio tiene sus ventajas. No creo en la agregación sin más de video. Para eso ya están los Youtube, Dailymotion,… Creo en buscar y ocupar tu hueco en términos de afinidad editorial. Y también en aprovechar la fuerza colaborativa de de la red. Tiene más sentido que nunca, aprovechar la oportunidad de agrupar a parte de la emergente y atomizada industria de producción audiovisual de video online.

Hay muchas plataformas y proyectos en el mercado. Algunos centrados en desarrollar sofisticadas plataformas tecnológicas, otros en desarrollar players de última generación e incluso algunos haciendo auténticas obras de arte en términos de usabilidad. Personalmente creo que a pesar de que todo lo anterior es muy importante, hay un aspecto todavía más esencial: crear un ecosistema de productoras audiovisuales afines, con las que aunar esfuerzos y subir al siguiente peldaño.

Eso no es garantía de éxito, ni tan siquiera de supervivencia. Muchos de los que exploramos este nuevo territorio quizás no lleguemos al final, pero de este impulso, surgirán otras iniciativas. Tarde o temprano, alguien lo acabará consiguiendo y se empezará a romper el oligopolio de la producción audiovisual, absolutamente dependiente de la tele convencional.

La Red es una magnífica cuna para conseguirlo. A mi entender, la única. Los que sobrevivan serán los escogidos. Por eso, entre otras razones, hemos arrancado el Web Series Festival para identificar al talento, difundirlo y robustecer una incipiente industria tan ninguneada por los conservadores operadores de TV ‘clásica’, que sienten auténtica aversión al riesgo.

También hay que hacer autocrítica. Las productoras que quieran competir en esa arena, tienen que guardar su ego en casa y dejar de mirarse el ombligo. La generosidad con tus iguales es un must. Colaborar y compartir tienen que ser conjugados obligatoriamente. Visualizar e ilusionarse lo que se puede conseguir juntos, es la única vía de perseverar en los momentos difíciles. Especialmente abundantes y largos.

Sólo con esa convicción, se puede alcanzar el umbral de usuarios mínimos para empezar a ser relevante para la industria publicitaria. Umbral que yo ubicaría en la frontera del millón de usuarios únicos absolutos al mes.

Tener una comunidad de usuarios fiel, esa es parte de la llave que llama al cambio. No es el final del camino, es sólo el principio. Algunas marcas y una parte de la industria publicitaria se han dado cuenta que hay que “deshacerse de la inercia y cumplir con su obligación”. Por eso, algunos incluso se han dignado a investigar y comprobar que el usuario online vale el doble que el telespectador de TV.

Nadie quiere perder el tren del consumidor. Los negocios, las marcas, tienen que estar donde están los usuarios. Lo que pasa es que la obligada genuflexión hacia el prime time en contenido enlatado, además de anacrónica, es insufrible. Sólo alimenta la disidencia hacia los medios tradicionales, que esquivan el descalabro gracias a la gran mentira de la medición de audiencias en televisión. Una verdad que persiste momificada. Ahora, por más maquillaje que le apliquen, será imposible abrazarla a partir del día después del apagón analógico. Ni la TDT los salvará.

El talento existe, lo que hace falta es el mercado y el encuentro entre creadores, promotores, distribuidores, marcas y público. ¿A qué esperas? La única diferencia es que unos despistan, otros aguardan que suceda y otros quieren ser protagonistas del cambio. Elige.


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Una respuesta a ¿Despistas, esperas o actúas?

  1. Anonymous dijo:

    "Las productoras que quieran competir en esa arena, tienen que guardar su ego en casa y dejar de mirarse el ombligo. La generosidad con tus iguales es un must. Colaborar y compartir tienen que ser conjugados obligatoriamente. Visualizar e ilusionarse lo que se puede conseguir juntos, es la única vía de perseverar en los momentos difíciles." Más razón que un santo. Yo he participado en el Webseries Festival y he disfrutado con el descubrimiento de trabajos que me han encantado, los he votado y he comentado. Hasta me propongo posibilidades de colaboración para aunar esfuerzos, mejorar la calidad y optar a la posibilidad de fusionar nuestras respectivas comunidad de seguidores. Da igual que nos quedemos en el camino, el proceso va a ser entretenido y, a lo mejor, abrimos brecha.

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