Morir esclerotizado o remando

Una conversación con el director de una oficina bancaria ayer al mediodía me servía para escuchar por enésima vez la misma letanía de siempre. “Estamos purgando nuestros propios excesos” me reconocía. “Antes hacíamos una hipoteca a cuatro amigos inmigrantes casi indocumentados. Hoy no renovamos una póliza de crédito a empresas que llevan años con nosotros, que van bien y que nunca han fallado…pero que están en un sector que creemos que es de riesgo”.

Sé que vuestra industria es una de las de más futuro… Yo también tengo un iPhone y me paso largo rato jugando con él…” (sic) “pero seguro que no me aprobarán nada. Yo que entiendo poco pero los que deciden no van ni a intentar entenderlo”. “Antes podía, ahora no”. etc…

Los días pasan y aquí no pasa nada. Bueno sí, multitud de pymes buscando desesperadamente financiar el circulante de su empresa. En su horizonte está el concurso de acreedores o cerrar. Algo que alimenta poderosamente la bestia del paro, que con el 20% ya está oficialmente desbocado. Algo hemos avanzado, incluso ZP ya reconoce que la tasa de paro es excesivamente alta.

El sistema bancario está esclerotizado y no hay previsión que esto cambie a corto o medio plazo. Esto significa que hay que sobrevivir de espaldas a los bancos. Punto. Esto me lo repito cada día un par de veces. Vistas así las cosas sólo queda seguir remando mientras haya fuerzas. Seguir pensando que la suerte de un proyecto empresarial debe ser capaz de sobrevivir a los avatares de la coyuntura, a la impericia de los políticos y a la avaricia desmesurada de los banqueros (inclúyase aquí a las cajas, cajitas y super cajas).

La evolución de una empresa no puede ser como el discurrir de “Matchpoint”, la famosa película de Woody Allen. Aquel relato en el que intenta reflexionar filosóficamente sobre el azar de nuestras vidas y proyectos. El símil de un partido de tenis, donde en un momento dado, la pelota toca la red y queda en el aire; es el azar el que decide dónde dará su siguiente bote y si será o no favorable.

Las circunstancias hacen que la historia de un proyecto cambie por una pequeña anécdota o detalle. Quizás una llamada o un email pueden cambiarlo todo. Aunque admito mi obstinación y sigo pensando que no hay que esperar que la suerte sea favorable, la buena suerte hay que trabajársela.

Por eso celebramos con alegría contenida que un peso pesado de la industria audiovisual mundial haya aceptado echarnos un cable, desde el otro lado del Atlántico, y convertirse en el productor ejecutivo de Almorria. O que algunos poderosos anunciantes multinacionales confíen en nosotros algunos de sus proyectos de brand content. O que estamos cocinando, junto uno de los mejores partners posibles, el primer juego de Cálico para iPhone disponible este verano. O que junto a dos insensatos más, estemos intentando pergeñar la organización del Brands&Video’2010 el mismo día que la fiesta (nocturna) de entrega de premios del Web Series Festival.

Y no te cuento más cosas en la cocina, porque me acusarías de inconsciente y atrevido. No tenemos dinero, pero tampoco estamos esclerotizados, ni idiotizados. Nos gusta lo que hacemos y moriremos remando. Por eso stay hungry, stay foolish (manteneos hambrientos, manteneos alocados), Steve Jobs dixit.

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Una respuesta a Morir esclerotizado o remando

  1. Fernando dijo:

    Enhorabuena, es una buena noticia, a ver si cunde el ejemplo..

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